NO TE VAYAS DE OPORTO SIN VER SU CASA MÁS ESTRECHA.

Se encuentra entre dos iglesias y probablemente te pase desapercibida. Justo entre la iglesia del Carmo y la de los carmelitas se encuentra una vivienda perfectamente conservada. Evidentemente puedes pensar que te hallas ante un único edificio con dos cuerpos pegados, pero ahí donde parece que no hay espacio para nada tenemos una casa estrechísima construída para el sacristan y el campanero. Ahora ya se puede visitar y tiene varios pisos que puedes conocer por el módico precio de tres euros por cabeza. Además tendrás derecho a conocer las catacumbas y una colección de objetos de plata. Las iglesias tienen bellos paneles de azulejos y puedes llegar andando o incluso en tranvía. Son iglesias barrocas pero su decoración no abruma por excentricidad, ya que el estilo lusitano suaviza ciertos excesos arquitectónicos.