RESTAURANTE O ESCONDIDINHO. CHAMOSINHOS. MUY AL NORTE

Para llegar a este restaurante debemos utilizar la carretera nacional que une Valença do Minho con Vila Nova de Cerveira, que va paralela al río Miño. Inicialmente no estaba previsto que fuéramos allí pero la recomendación de otros compatriotas asturianos hizo que le concediéramos una oportunidad y no salimos defraudados. Hay que tomar la salida hacia el pueblo de Chamosinhos y a partir de ahí existe señalización que nos conducirá a las puertas del restaurante. Por lo visto hace unos años era un establecimiento de estética modesta pero ahora es un local de rabioso diseño, aunque el personal es el de toda la vida, muy campechano. La carta está convenientemente expuesta en el exterior y ofrece la posibilidad de medias raciones de muchos de los platos. No hay ninguno caro y eso anima bastante. Eso sí, olvídate de pagar con tarjeta porque solo aceptan metálico. Vete preparado por si acaso. Recordemos que las raciones enteras están pensadas para dos personas y probablemente una sola tenga problemas para acabarlas. No son platos pantagruélicos a la antigua pero sí generosos y abundantes.

Una de las cosas que me condujo a entrar fue que la carta no abusa en ningún momento de los precios en el pan, los aperitivos o las entradas, ni mucho menos en los vinos. Pagas por la comida pero no te clavan en los extras. El diseño del comedor es de lo mejorcito, con mesas grandes y mucha amplitud. Supongo que lo mejor es ir en días de baja ocupación, porque los fines de semana está abarrotado. Fuimos entre semana y había un ambiente escaso, que es lo que me gusta para que la cocina ande suelta y sin agobios. Como no hay platos atrevidos y la cocina es estrictamente tradicional, optamos por un entrecot de ternera y un sencillo pollo con patatas fritas. La ternera fue antológica y curiosamente ni siquiera era europea, sino que venía de los USA. El pollo, excelente, como solo lo saben preparar en Portugal. Merece la pena comentar la calidad del arroz y de las patatas fritas que lo acompañaban. Los postres son baratos y no corrientes como en otros sitios. En la carta de vinos hay referencias a precios bajos para lo que se estila en el resto del país. 

Suelen cerrar todo el mes de agosto y eso no es mala señal, porque evidencia que no dependen de turistas. Una pareja cena muy dignamente por unos 50 euros sin problemas. 

También están especializados en carnes exóticas, con una carta específica. El tema de las preparaciones de la carne lo dominan a la perfección.

Lo calificaría con un notable alto por todo el conjunto que ofrecen al cliente. Los lunes está cerrado. Tienen un punto de recarga gratuito para coches eléctricos.

Probablemente el mejor sitio para comer en unos cuantos kilómetros a la redonda.