Efectivamente, amigos míos. En los supermercados portugueses se puede comprar el cacao soluble que lleva generaciones en el ADN de los españoles. Si el mercado mundial está dominado por la competencia, en la península ibérica resiste un producto nacional y en Portugal lo apellidan "achocolatado". Si el lector es español y no puede prescindir de su Cola Cao matinal, mejor que se lleve unos sobres de casa porque es muy improbable que le ofrezcan tal producto en el hotel. Da igual que haya productos iguales o mejores, porque el cuerpo pide lo de siempre y las novedades no vencen con facilidad. Aunque el hotel tenga cinco estrellas, los departamentos encargados de la gestión de los desayunos no pueden contar con todos los productos que gusten a clientes procedentes de países muy distintos. Habrá que conformarse con la típica oferta internacional ajustada a todos los públicos y con estilo local en muchos alimentos.
Entre las variadísimas bebidas calientes que se pueden encontrar en las numerosas cafeterías de Portugal encontramos dos consumiciones que no se parecen más que en el nombre. Por una parte el carioca de limón, que es probablemente la consumición más asequible del país, alrededor de los cincuenta céntimos; se trata de una infusión hecha con la peladura de un limón. Por lo visto los efectos para el sistema digestivo son buenos a pesar de la extrema simplicidad del preparado. Por otra parte el carioca de café es sencillamente un café muy largo tipo americano, que particularmente no me llama mucho la atención. Si lo que queremos es un té, deberemos pedir un chá, que así lo llaman en Portugal y esa es la palabra originaria procedente de lejanas tierras orientales. Los portugueses no parecen apreciar gran cosa la manzanilla y para conseguirla tendremos que pedir un chá de camomila. El que pretenda un café con leche al 50% de cada ingrediente no tiene más que solicitar "meia de leite...
Probablemente sea un poco atrevido hablar de una cadena de supermercados con solo tres establecimientos ubicados en una única zona, concretamente el Algarve, al sur de Portugal. No obstante, los supermercados Apolonia son toda una tentación, por lo menos para una visita por curiosidad. Si el supermercado de Harrods en Londres te parece ostentoso y el rincón del gourmet de El Corte Inglés ofrece muchas delicatessen, aquí el formato es a lo grande. La norma es ofrecer lo mejor de lo mejor y los precios van en consonancia, aunque sin abusar. La sección de vinos es toda una provocación y se exhiben caldos muy poco conocidos de añadas cotizadísimas. El resto del supermercado incluye quesos selectos y carnes de primera. Hay que entrar para echar una ojeada y seguro que acabamos comprando algo. Los encontraremos en Almancil, Albufeira y Lagoa. Hay una gran cantidad de productos que son idénticos a los que se hallan en otros supermercados y obviamente tienen un sobreprecio al esti...